Por qué Baltasar Gracián sigue siendo un buen consejero
Artículo de ‘Expansión’ escrito el 1 de julio de 2024.
En el complejo escenario empresarial actual, la búsqueda de estrategias que impulsen el éxito y la efectividad en el liderazgo se ha convertido en una prioridad para ejecutivos y directivos de todo el mundo. En este contexto, las enseñanzas atemporales de Baltasar Gracián en su obra Oráculo manual y arte de la prudencia emergen como un faro de sabiduría, ofreciendo una guía de gran valor para aquellos que aspiran a liderar con excelencia en un entorno dinámico y desafiante.
La obra de Gracián, compuesta por aforismos y reflexiones sobre la prudencia y el buen juicio, es una fuente inagotable de enseñanzas que pueden aplicarse con éxito en el mundo empresarial. A lo largo de esta serie de nueve artículos, exploraremos algunas de las claves fundamentales que Gracián nos ofrece para ejercer un liderazgo efectivo y ético, así como ejemplos inspiradores de líderes que han sabido llevar estas enseñanzas a la práctica.
Conocer y conocerse: la piedra angular del liderazgo empresarial. Gracián nos enseña que el verdadero conocimiento no reside únicamente en acumular información, sino en comprender nuestras propias capacidades y limitaciones. La autoconciencia se convierte así en la piedra angular de un liderazgo efectivo. Un líder que se conoce a sí mismo puede dirigir de manera auténtica y persuasiva, maximizando sus fortalezas y mitigando –o reforzando– sus debilidades. Ejemplos como el de Jeff Bezos, fundador de Amazon, quien ha sabido capitalizar su visión y determinación para construir una de las empresas más exitosas del mundo, ilustran cómo el autoconocimiento puede impulsar el éxito empresarial.
El tesoro del tiempo. En un mundo donde cada minuto cuenta como una valiosa moneda, la sabiduría de Gracián sobre la gestión del tiempo y de los recursos cobra una relevancia sin precedentes. La prudencia en la toma de decisiones y la capacidad de priorizar tareas son habilidades críticas para los líderes empresariales. Un buen ejemplo de ello es Tim Cook, CEO de Apple, quien ha sabido administrar con eficiencia el tiempo y los recursos de la empresa para mantenerla en la vanguardia de la innovación, y demuestran cómo el arte de la prudencia puede conducir al éxito sostenible.
Aprender de los fracasos. Gracián nos muestra que el fracaso no es el fin del camino, sino una oportunidad invaluable para aprender y crecer. Los líderes empresariales deben ser capaces de convertir los reveses en lecciones de éxito, utilizando cada experiencia como una oportunidad para adquirir conocimientos útiles. Elon Musk, CEO de Tesla y SpaceX, ha enfrentado numerosos fracasos en su camino hacia el éxito, pero ha sabido aprender de ellos para seguir adelante con determinación, y ejemplifican cómo la sabiduría empresarial puede surgir de los momentos más difíciles.
Autenticidad y sabiduría. Actualmente la transparencia y la autenticidad son cada vez más valoradas, los líderes deben cultivar una actitud de honestidad y sinceridad en todas sus interacciones. La prudencia en la comunicación y la capacidad de escuchar activamente son habilidades esenciales para construir relaciones sólidas y duraderas basadas en la confianza. En este contexto Satya Nadella, CEO de Microsoft, ha transformado la cultura corporativa de la empresa fomentando la humildad y la colaboración entre sus empleados, ilustran cómo la autenticidad y la sabiduría pueden impulsar el éxito empresarial.
Elegir bien las batallas. En nuestro entorno empresarial caracterizado por la competencia feroz y los desafíos constantes, los líderes debemos ser capaces de discernir cuándo, dónde y cómo librar batallas. La prudencia en la toma de decisiones y la capacidad de focalizar son habilidades críticas para enfrentar los desafíos del liderazgo empresarial. Ejemplos como el de Indra Nooyi, ex-CEO de PepsiCo, quien priorizó la innovación y la sostenibilidad a largo plazo sobre los beneficios a corto plazo, demuestran cómo la sabiduría empresarial puede guiar a los líderes hacia el progreso en un entorno empresarial cada vez más complejo.
Construyendo relaciones. Nos movemos en un entorno cada vez más interconectado donde la creación y el mantenimiento de relaciones efectivas se han convertido en una habilidad crítica para los líderes empresariales. La prudencia en la comunicación y la capacidad de establecer vínculos sólidos con colegas, clientes y otros actores clave en el ecosistema empresarial son habilidades esenciales para el éxito en el liderazgo empresarial. La CEO de General Motors Mary Barra ha sabido establecer relaciones sólidas y fomentar una cultura de colaboración en su empresa, e ilustra cómo la construcción de relaciones puede impulsar nuestro desarrollo.
La prudencia en la comunicación y el silencio. A menudo estamos inundados de información y ruido y nuestra capacidad de comunicarnos con prudencia y practicar el arte del silencio se ha convertido en una habilidad crítica para los líderes empresariales. La prudencia en la comunicación implica saber cuándo hablar y cuándo callar, así como ser consciente del impacto de nuestras palabras y acciones en los demás. Ejemplos como el de Jack Ma, fundador de Alibaba, quien ha sabido comunicarse de manera efectiva y concisa para liderar a su empresa hacia el éxito en el mercado global, ilustran cómo la prudencia en la comunicación puede influir en el liderazgo empresarial.
Humildad: base clave del líder. El ego y la autoafirmación a menudo se sobrevaloran. Por ello la humildad emerge como una cualidad fundamental para aquellos que desean dejar una huella perdurable en sus equipos y organizaciones. Es en la modestia, la discreción y la disposición para aprender de los demás donde los verdaderos líderes encuentran la fuerza para impulsar el éxito sostenible en un entorno empresarial cada vez más competitivo.
Gracián nos recuerda con agudeza: “A más elevación, más humildad” y “si no hubiera necesidad de obrar, se podría pasar por la vida sin dejarse notar”. Esta cita resalta la virtud de la discreción y la modestia. En el contexto empresarial, un líder humilde no busca constantemente destacar, sino que prefiere trabajar en silencio para alcanzar los objetivos del equipo. Un ejemplo notable de esta cualidad se encuentra en Warren Buffett, CEO de Berkshire Hathaway, quien ha construido su imperio financiero no mediante alardes públicos, sino a través de una dedicación incansable y un enfoque discreto en la inversión inteligente.
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